El diario de un vampiro

Sin querer presumir de ser los dueños de la verdad presentamos una leyenda (de las muchas) sobre el nacimiento de nuestra estirpe…

Esta leyenda de vampiros es de 125 A.C. originalmente escrita en griego. Las leyendas de vampiros se originaron a raíz de las leyendas que traían las caravanas a lo largo de la ruta del Mediterráneo. De allí se extendieron a Asia y luego a las tierras Eslavas y los Carpatos. Los mitos estaban originalmente más estrechamente asociados con Irán, entonces emigraron alrededor del siglo VIII.

Casi en cuanto llegaron, el proceso de cristianización empezó y las leyendas de vampiros sobrevivieron como mitos. Más tarde los Gitanos emigraron desde norte hacia el oeste de la India (donde tienen varios mitos de vampiros), allí sus mitos se mezclaron con los del pueblo Eslavo.

Los Gitanos llegaron a Transilvania brevemente antes de que Vlad Drácula naciera en 1431. El vampiro era el fantasma de una persona muerta, que había sido transformada y alimentada de la sangre de un vampiro original.

Ellos al consumir nuestra sangre, no solo se alimentaban si no que consumían nuestros conocimientos, nuestros recuerdos y nuestra voluntad. Al ser cadáveres ellos deben protegerse del sol pues si están expuestos mucho tiempo comenzarían de una forma a descomponerse, solo los vampiros con varios años de vida logra poder sobrevivir al sol, puesto que su cuerpo que posee algunas células vivas que pasan por un largo proceso de adaptación que los vuelve invulnerables y desarrollan sus sentidos y el poder regenerarse a una velocidad impresionante. Los vampiros no son malignos, por lo contrario son personas incomprendidas que quizá por sus hábitos y poderes sobrehumanas pasaron al anonimato para su protección ante una sociedad intolerable con los seres o personas diferentes.

Su forma de vida durante los largos años que pasan sin compañía los hacen solitarios y en su soledad ven y comprenden la vida mejor que ningún otro, anhelando la vida que les fue quitada sin poder alcanzarla intentando dormir eternamente, observando el mundo con ojos tristes ante su destrucción, ellos no pueden morir ni con una estaca, ni con bala de plata y mucho menos con una cruz, ellos no son sirvientes del diablo y no tienen nada contra Dios, al contrario ellos esperan una respuesta de él, que los rescate de su prisión aquí en la tierra, quizá tarde o temprano Dios los llame como testigos ante él para que den testimonio acerca de todo lo que el hombre a hecho con el mundo que creó.

Debemos tenerles miedo? Sí, porque ellos nos observarán, contarán y no mentirán sobre todas nuestras acciones, ellos no guardarán nada.

INICIO DEL DIARIO

Capitulo I

¿Mi nombre?, Eso no importa, lo que importa es la parte de mi vida que te voy a contar; así como tu, yo era una persona normal, hasta que algo aconteció en mi vida y la cambio por completo.

Todo comenzó un día martes, uno que se asemejaba a cualquier otro martes, con la misma rutina de siempre: ir al colegio, escuchar las clases y quizás dormir en ella conversar con mis amigos y esperar el timbre de salida, hubiese sido un día normal si no fuera por un pequeño detalle sentía que algo me incomodaba, aquella sensación era realmente extraña, era una especie de escalofrío que recorría mi espalda, que hacia que mis dedos se helarán y que observara por todos lados como esperando algo inesperado o sorpresivo; me alistaba para ir al colegio, estaba en quinto de secundaria tenia 14 años casi quince aunque en el interior siempre intentaba no olvidar que odiaba la madurez, y aunque no era popular en la escuela, no como pude haber deseado, procuraba que los amigos y amigas que tenía, sean realmente sinceros y a la vez yo serlo con ellos, recuerdo que en el colegio yo era muy diferente a lo que era en casa, recuerdo que nos divertíamos mucho con mis amigos, burlándonos de los profesores o hablando de cosas sin sentido pero que para nosotros era muy importantes o simplemente nos causaba risa, recuerdo muy bien que las personas que hablaban conmigo siempre reían era como si todo lo que les decía les causara gracia era un impulso descontrolado, era común que termináramos yendo al baño cada 5 minutos, en el colegio, en la calle riendo alocadamente por estupideces y frases sin sentido recordando canciones y cambiándole la letra para que suene más hilarante, el poner apodos era mi especialidad tanto como dibujar a mis amigos, profesores o gente inventada siempre con rasgos exagerados combinándolo con gente famosa o fusionándolo con animales, recuerdos de aquellos días inolvidables los cuales evoco con mucha tristeza pues soy conciente de que jamás volverán, ya no volverán las burlas, los apodos, las clases que me ponían a dormir, las bromas, los días de pereza, las llamadas de atención, las conversaciones, los dibujos, las risas incesantes, ya no volverán los amigos, ni volveré yo.

Capitulo 2

Aquella sensación incomoda insistía en quedarse, no sé si algunas veces han sentido eso, una mezcla entre escalofríos y un poco de miedo que te erizan los vellos de la piel, donde toda la espalda y la nuca parecen ser recorridas por una fría gota de sudor, hasta que comienzas ha sudar profusamente, pero no tenia tiempo para pensar en eso, pues debía preocuparme por un trabajo que debía presentar, tuve que salir rápidamente de casa porque se me hacia tarde, me despedí de mi madre y mi padre, por que, yo también tuve padres como ustedes a los que amaba con todo mi corazón y además, los empecé a valorar mucho más después de que eso me pasara, por que ahora no están conmigo y además solo los podía ver de lejos, al igual que con mi hermana de trece años siempre estábamos peleando y discutiendo pero ahora la extraño, y a veces siento que ella aún está conmigo, aunque sé que es imposible.

Salí muy rápido de casa, el cielo estaba nublado y la calle estaba vacía, a no ser por excepción de los estudiantes que al igual que yo, debían ir al colegio; pero de pronto aquella sensación de escalofríos se intensifico al doblar la esquina y de pronto recordé que había dejado el trabajo en la mesa de mi escritorio, no podía creerlo había olvidado mi trabajo, pero era demasiado tarde para regresar a casa eran ya las siete y cuarenta y la entrada era hasta las ocho en punto y si llegaba tarde no me iban a dejar entrar puesto que tenia tres tardanzas acumuladas, estuve esperando el bus por cinco segundos, estaba un poco vacío, algo que me extrañaba pues siempre estaba lleno, subí y me senté en le tercer asiento, y vi que en el octavo asiento había una persona de aspecto muy raro, pero al intentar verlo por el espejo, no lo vi, me volví rápidamente pero ya no estaba, wow! Me pareció sumamente extraño, la única pregunta que me hice, fue: ¿cómo bajo?, si el bus no se había detenido en ninguna parada, al comienzo me asusté, sentía que el corazón lo tenia en la garganta, pues había recordado que hace poco había fallecido mi abuelito y esa persona me había parecido familiar por que creo que la vi en los funerales pero nunca me lo habían presentado y no nos habíamos cruzado en ningún momento, aquella persona llevaba un largo saco oscuro, los cabellos largos y unos ojos negros impresionantes, intenté olvidarme de ese incidente pues pensé que no tenia por que afectarme en lo absoluto, pensé que nunca más volvería a ver a esa persona así que era mejor olvidarlo.

Capitulo 3

Llegue al colegio y lo primero que vi fue a mi amiga Ximena y mi amigo Xavier, me estaban esperando en la puerta desde hacia quince minutos, esperando que yo llegara con el trabajo, mi conciencia me estaba matando, como decirles que el trabajo por el cual nos habíamos desvelado, gastado y puesto nuestro mayor esfuerzo había sido olvidado por mi gran descuido, pensé en decirles que no lo traje y que por favor me disculparan, pero para mi sorpresa el trabajo estuvo en las manos del profesor desde las siete y cuarenta y siete, el profesor me dijo en reproche – es mejor que los alumnos traigan sus trabajos y no otra persona pues así se demuestra la responsabilidad de cada estudiante - yo me desconcerté y obviamente le pregunte - ¿profesor quién lo trajo?- lo trajo tu tío - respondió él, no sabia que decir, ni que pensar ¿cuál tío llevaría mi trabajo? ¿mis únicos tíos estaban de viaje…. en Europa?

Deje de lado el incidente, tenía que subir al aula de clases y exponer mi trabajo que era sobre mitología griega y sus principales divinidades, particularmente tenia dos dioses preferidos uno era Zeus el dios del trueno y el dios supremo hijo de Cronos, Zeus el cual no fue devorado por su padre y el que rescato a sus hermanos y en segundo lugar estaba Hades el dios de la muerte el cual reinaba en el tártaro que es el infierno para nosotros, lo que me sorprendía que cada uno de ellos aunque en dominios opuestos podían controlar la vida y la muerte a su antojo según los griegos, como para nosotros Dios es quien puede controlar nuestra vida y nuestra muerte, al menos eso era lo que creía.

Al fin de la exposición nos felicitaron por el buen trabajo que realizamos por que en realidad nos esforzamos, fueron mañanas y noches sacrificadas para que todo saliera bien, una presentación impecable a mi parecer, el tema estaba muy bien aprendido, el esfuerzo no fue grande para mí, pues siempre me gusto saber sobre los dioses mitológicos, será que me llamaba la atención sus representaciones en las pinturas y esculturas donde se muestran a los dioses como los seres mas hermosos y perfectos en cuanto se refiere en belleza externa, aunque por dentro, fueran débiles ante las emociones tal como lo son los hombres con su pasión desmesurada su odio incontenible o su exagerado narcisismo, sin que nadie lo supiera me gustaba admirar la belleza de los hombres y mujeres, sobre todos los que tenían una belleza clásica ”antigua” llena de secretos que se reflejaban en los frescos de algún pintor famoso, la intriga en sus ojos y el misterio que encerraban sus sonrisas mientras posaban ante el pintor, me hacían trasportar hacia un cuarto antiguo con una bella musa o un joven grumete llenos de inhibiciones, o por el contrario sin ningún pudor por esconder lo que deseaba que todos vieran y admiraran por generaciones.

Al terminar el día, cada uno se dirigió a su casa, el cielo tenia un hermoso color rojo bermellón y el sol lo hacia más apacible era como el cielo de una hermosa pintura que siempre se encuentran en museos, doy muchas referencias acerca de museos y pinturas pues siempre me interesó el arte, fue algo por lo que me llegue a apasionar de verdad sentía que todo lo que hacia y deshacía debía ser arte, debía ser intenso, debía ser hermoso, pero bueno, volviendo a lo que contaba, me detuve a contemplar el cielo, pues sus esponjosas nubes llamaban a mi vista e incitaban mi imaginación con seres maravillosos en sus formas más caprichosas, con un sol que no me lastimaba la vista y me permitía ver todo su esplendor, era tan hermoso que hasta daba ganas de llorar, el sentir su leve calor en mi rostro, su lentitud al ocultarse, muchas veces cuando atardecía deseaba admirar las puestas del sol hasta que se ocultasen totalmente, que por arte de magia el tiempo se congelara para mi y mis bellos atardeceres, no lo podía aguantar tanta belleza en un solo sitio y en un solo momento, aquellos bellos espectáculos que he de recordar por todos mis días, pero esa puesta de sol seria especial se convertiría en el inicio de algo para lo que no me había preparado, en mi mente una atracción incontrolable me decía que tenia que verla ahora o nunca, fue tan intenso y tanta fue mi concentración que no me percate de que una anciana me estaba pidiendo ayuda con unos paquetes, yo no pude negarme a ayudarla pues seria muy descortés de mi parte y era algo que no estaba en mi personalidad, tome las cinco bolsas que se encontraban en el piso y la anciana me indicó el camino a su casa, y por lo tanto me desvié de la dirección de la mía, al llegar ella abrió la puerta el chirrido fue un poco molesto, parecía que aquella casa no había sido visitada por ella desde mucho tiempo, la puerta era blanca se notaba por los restos de pintura que se veían, la punta derecha inferior de la puerta estaba comida por las termitas, en el arco se veían una araña agazapada en su telaraña, ella me pidió que pase y lo primero que percibí, fue un fuerte olor ha guardado parecido como a una mezcla entre libros empolvados y corchos de botellas, como si nunca hubieran abierto las puertas ni las ventanas de aquella deslucida casa, pero poco a poco se fue desvaneciendo, tornándose al aroma de incienso y rosas frescas, me indicó que los paquetes los dejara encima de una mesita muy baja en al cual había una escultura de mediano tamaño de un cazador con arco y flecha pero le faltaba un brazo, me llamo la atención puesto que estaba esculpida en madera y eran sus rasgos muy definidos una preciosa pieza de arte en esa morada tan desvencijada me daba lástima que estuviera ahí tan empolvada y vieja me imagine por un momento si yo la poseyera la tendría barnizada, recuperaría su brazo faltante y la pondría en mi cómoda donde todo el mundo la viera y se quedaran admirados por su imponente perfil y su mirada desafiante, pero nunca seria mía, pensé, la anciana se acercó a mi y me despertó de mi letargo, me preguntó por mi nombre y si es que me gustaba esa escultura, asentí con la cabeza, la anciana parecía coquetear con el cazador pues lo veía y le sonreía y de la nada le comenzó a hablar, por un momento pensé que estaba loca, pero entendí que significaba mucho para ella por que recuerdo lo que le dijo – hay mi buen Arturo cuantos años juntos y te vas a tener que ir, tendrás alguien que te cuide y te regrese tu gloria perdida nunca te olvidaré desde el primer día que te vi en aquella tienda de objetos antiguos hasta el día de hoy que me despido con la esperanza de verte como aquel primer día, tu sabes las cosas que pasamos tu brazo que perdiste, los trofeos que ganaste siempre te recordaré – sin más, lanzo un suspiro y me lo entrego diciéndome – espero que lo quieras tanto como yo lo quise ¡cuídalo!, no valdrá oro pero es muy valioso y por que sé que eres una persona muy especial y que lo admiraste a pesar de estar viejo y maltratado se que lo valoraras y que te sentirás orgulloso de él - y como agradecimiento, me invitó una limonada muy dulce la cual no rechacé pues tenia sed, me dio las gracias diciéndome – si hubiera más personas como tú, el mundo funcionaria de maravilla – y estrechándome su mano me acompaño hasta la puerta, note que su mano era realmente suave y al levantar la mirada vi en sus ojos el color de una juventud que se había apagado con los años, la vi y parecía tan frágil que podía romperse, me dio de nuevo las gracias y mientras me alejaba de esa casa la figura de la anciana se desvanecía, caminando por la calle me di cuenta que el sol ya se había ocultado aunque apenas se notaba su luz, eran las cinco de la tarde muy temprano para que oscureciera y en el cielo se proyectaba una imagen como una cola de pavo real tan obscura pero a la vez tan hermosa.

Cuando llegue a casa mi padre no se encontraba pues estaba en el trabajo, mi madre tampoco estaba y encontré una nota de ella diciéndome que se había ido al supermercado y que llegaría un poco tarde porque después pasaría por la casa de su amiga la señora Margarita, mi hermana no se encontraba pues estaba en la escuela; viendo que la casa estaba vacía sentí una sensación de tranquilidad y después de almorzar decidí llamar a algunos amigos para conversar un poco, llame a Ximena, a Xavier y a Yazmín estuvimos conversando cerca de dos horas, pero ellos tenían cosas que hacer, sentí que estaba todo demasiado tranquilo, casi incomodo ya tenia la costumbre de conversar con mi madre o discutir con mi hermana, espere una hora más y al poco rato llegó a casa mi hermana le pregunté la razón de su demora, eran casi las siete de la noche ella me dijo que se había retrasado la movilidad y que la mamá de su amiga la había llevado a su casa y que después la trajo, y yo irónicamente le dije – porque alguien quisiera llevarte a su casa si eres tan engreída – pero en realidad estaba muy feliz de que ella estuviera aquí, pues tenia alguien con quien conversar pero en este caso fastidiar, ella inocentemente me dijo – no soy engreída – y le dije – sabes que no discutiré contigo – y por primera vez en la vida ella se fue sin pelear diciendo – yo no tengo tiempo tampoco, así que me retiro - viendo que no conseguiría pelear con ella, decidí irme a mi cuarto para hacer cualquier cosa pero no supe que hacer decidí ir al cuarto de mi hermana pero de pronto me invadió el sueño me acosté en la cama y me sumergí en un profundo sueño, lo que recuerdo de aquel sueño fue que sentía que flotaba, que mi cuerpo no pesaba nada y el viento en mis pies se metía entre mis dedos y la brisa de la calle mojaba mis talones, los árboles sombríos me conducían a una casa antigua, como esas casas de las películas, vi las luces de ese lugar, eran muy débiles y obscuras, me deslicé suavemente por una alfombra sentía lo suave que era, vi objetos que parecían muy valiosos y finos, estaba medio en sueño y medio en realidad quería luchar por despertarme pero no podía, era como una pesadilla sólo que no tenía miedo, aún. Después estaba sobre una especie de diván muy cómodo, la habitación era sombría, la tenue luz del cuarto no me permitía ver, solo vi la silueta de una persona que se acercó pude sentir sus palpitaciones pero no emitía el calor de una persona, fue escalofriante, me invadió el miedo, deseaba despertar con todas mis fuerzas, pero no podía moverme, ni gritar, ni entrar en la realidad, solo sentí una presión en el cuello y luego perdí el conocimiento o algo parecido.

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