El Arbol de la Inscripción
VivÃan hace tiempo en un bosque dos hermanos (el mayor llamado Rafael, y el pequeño Gregor), los dos leñadores, muy trabajadores. Acababan de mudarse, y aun no conocÃan bien el bosque, demasiado oscuro y frÃo para su gusto. Una mañana, ambos se levantaron para talar algunos árboles. Después de llevar gran parte del trabajo echo, y cuando estaban apunto de acabar, se pusieron a cortar el último árbol del dÃa, uno algo pequeño, pero que parecÃa estar lleno de vitalidad. Algo sorprendió rápidamente al hermano mayor, el mas observador: habÃa una inscripción en la mas refugiada del árbol, como las que hacen los enamorados para dejar constancia de su amor, ¿pero que pareja podÃa estar tan loca para disfrutar sus tardes de pasión en semejante bosque?. Se acerco y la leyó: SOY MARTIN, SIGO VIVO, LIBERENME. Una frase tan extraña como aterradora. El mayor se lo contó al pequeño, preocupado, el cual resto importancia al tema. Cortaron el árbol y lo llevaron todo a casa. TenÃan demasiado madera para guardarla toda en el pajar, y sacaron mucho al patio, que aun era pequeño, y también se lleno. Asà que falto el hueco justo para el árbol más pequeño y misterioso que ese dÃa habÃan cortado, el árbol de la inscripción. El pequeño sugirió meterlo en alguna habitación dentro de la casa, a lo que el mayor se negó, ya que tenia verdadero mal presentimiento con respecto al árbol, a pesar de que habÃa estado pensando que la inscripción podÃa proceder de gente que huyo allà en tiempos de guerra, seguÃa sin fiarse.
Asà que Gregor, con toda su sangre frÃa, y para quitar el temor de su hermano, decidió meter el árbol junto a el esa noche, en su misma habitación, ya que el pequeño y el mayor dormÃan separados en distintas habitaciones. Rafael durmió preocupado, pero la seguridad de su hermano quitaba importancia al tema. Se quedo dormido en seguida. Dieron las cuatro de la mañana y un enorme estruendo seguido de un gran grito despertó a Rafael. El ruido procedÃa de la habitación de su hermano. Sobresaltado, corrió hacia ella, y vio que allà no habÃa nadie. Solo el árbol, en la misma posición en la que su hermano lo coloco la noche anterior. Horrorizado, busco por toda la casa, y por algunos tramos del bosque, pero no encontró nada. Llorando y después de avisar a todas las autoridades de lo sucedido, regreso a casa. Volvió a la habitación e instintivamente miro la inscripción del árbol. Algo le decÃa que allà estaba todo. Lagrimas en sus ojos les hicieron brillar mientras el terror subÃa a toda velocidad por su cuerpo. La inscripción habÃa cambiado: SOY GREGOR, SIGO VIVO, LIBERENME…
