Confiansas peligrosas
Recuerdo de forma tan clara esa noche de luna llena, hubo tantas ocasiones que le veía pero en algo esta era distinta, era un fin de semana en el que todo me había salido mal y pensaba que todo iría a peor.
Vi mi reloj de pulsera, marcaba las 10:15 PM, ya había pasado la hora de la cena, había pasado la tarde entera en los alrededores de mi hogar y por ser un lugar apartado no hacia más que mirar la puesta de sol y como las aves se alejaban en el horizonte. Recordaba que cuando chico trataba de golpear las aves con piedras y aunque fuese imposible que llegasen por su lejanía en el cielo yo pensaba que podría, con los años me di cuenta que tenia muchas imágenes distorsionadas de mi realidad como humano y sobretodo hacia mi ser. No hace mucho en que decidimos mudarnos a casa de tío Larry, por mis estudios por de más pagados, siempre pensé que mis padres deseaban cumplir sus sueños conmigo, cosa que no e defraudado por mas patética que me parezca la idea.
De regreso a la gran mansión note algo peculiar en el aire, era como si de repente me cortaran la respiración pero no estaba claro en que me ocurría. Abrí la puerta y como de costumbre salio corriendo a mi llegada el viejo fox terrier de mi tío, lo salude pero parecía mas cansado y viejo que de costumbre. Pase a la cocina en busca de algún aperitivo ya eran las 10 con 50 todos estarían dormidos, exceptuando a el tío larry que como bien sabia tenia la costumbre de sentarse junto a la chimenea con su pipa a leer. Una idea bastante esnobista y fugaz para mi gusto.
Todas las noches repetía como un rezo su acostumbrado ritual de fumar junto la chimenea.
Busque dentro del horno pero no encontré mi acostumbrada cena, abrí la nevera, saque el helado con galletas, mi favorito, y me senté en la gran sala a observar la TV. note esa sensación nueva mente, algo como si estuviera desnudo y todos me miraran, me fue difícil de explicar, tal vez__ pensé__ sea producto de la pésima programación, extendí mi mano en el sofá pero no alcanzo a toparse con el control, empecé a buscarlo descartando lugar de revisión, tanto trabajo para no cambiar de canal sin levantarme pensé, podía vislumbrar mi ultima opción un lugar que cualquiera revisaría primero pero que por mi mente no ocurrió pasar, debajo el sofá, estire mi mano bajo el mismo y emprendí mi búsqueda táctil del control hasta que mi mano se topo con una superficie familiar al retraerlo note que era el viejo oso de peluche de Sara mi hermana, pero algo diferente le marcaba y era lo que pareciera a simple vista sangre, mi sorpresa fue grande y trate de descartar mis pensamientos lúgubres olfateando el residuo pero era evidente por su olor que sin lugar a dudas era lo que tanto me temía, vamos __ pensé__ tal vez sea un sangrado de nariz, pero mi fría lógica no me permitía pensarlo por lo abrasante que era el manchado.
Presione el oso con fuerza y me dirigí a la sala donde le preguntaría a mi tío de dicho acontecimiento. A mi llegada note que la sala estaba oscura y con ventanas abiertas, un frió aire recorría la sala mientras la luz de la luna se colaba por entre la ventanas, pude ver que mi tío no se hallaba.
Subí las escaleras con escepticismo de que me esperase mientras deje pasar por mi mente mil ideas de lo más espeluznantes. Al llegar al segundo piso tome rumbo hacia mi objetivo primordial, el cuarto de Sara, me horrorizaba siquiera pensar que…. no importaba solo debía acercarme para darme cuenta que todo era una confusión pero para mi desespero la habitación estaba vacía, su cama y muñecas en orden en señal de que no había entrado siquiera, pero ¿porque?.
Mis pasos no fueron vacilante en acercarme a la habitación de mi madre, pero tampoco estaba, entre a su baño con la esperanza de que estuviera con Sara pero tampoco, ¿que ocurría?. De regreso a la entrada del cuarto note que algo suave pero solidó pisaba mi zapato, encendí la luz y al alzar mi pie algo que fulminaría toda mi esperanza estaba ante mi, una oreja ensangrentada de la que prendía un arete de perlas, trate de descartarlo pero al observar detalladamente observe un lunar que representaría el inicio de un millón de macabras y destructivas ideas, sin duda era de mi madre.
Salí corriendo hasta llegar al tercer piso, mi corazón hacia un nudo en mi garganta mientras su palpitar tocaba la sonata de la espantosa desesperación. Recostado en la pared note que la habitación de mi tío dejaba escapar por la rendija de la puerta un difuso haz de luz. me aproxime con cautela hasta llegar a la rendija y observar de reojo, en la habitación no había signo de algún acontecimiento, me decidí a entrar, ya dentro noté como la habitación se encontraba en normal condición, pero sentía nuevamente esa sensación cada ves mas fuerte que me ahorcaba hasta pensar que la sangre correría a mi cabeza. Llamaba por su apodo a mi tío pero sin recibir contestación alguna revise en el baño contiguo pero nada, sabia que estaba solo en esto, de pronto justo detrás de mi sentí como una mano presionaba con fuerza mi nuca, voltee de golpe acompañado de un alarido pero no había nadie, solo se encontraba ese viejo ropero que años atrás me provocaba terror de solo verlo, tome rumbo sigiloso hacia la salida de la habitación pero sentía que algo me indicaba a revisar en el viejo guardaropa. me voltee y coloque mi mirada fijamente hacia este, por un momento el terror que sentí por el en el pasado había revivido, ya frente de el guarda ropa me decidí por abrirlo, cajas y chalecos llenaban el guarda ropa pero algo en especial en lo alto del mismo cautivo mi atención, era una caja de metal negra a tal altura que no podría alcanzarla, ¿qué tendría dinero?, ¿un arma? no lo sabia pero pensar en la posibilidad de que tuviese un arma me daba esperanzas de salir de esta, tome una silla y con ayuda de esta logre bajar la pesada y pequeña caja. Trate de abrirla esforzándome pero tenia combinación la cual yo desconocía, en un momento de ansias y desesperación la arroje al suelo con tal fuerza que logre abrirla de golpe, podía ver como una imponente pistola se asomaba dentro de ella disimulada con un pañuelo negro de terciopelo, la tome en mis maños, podía sentir su peso era como dirían en el cine la hora de la verdad una verdad que temía desde lo profundo de mis temores no ser verdadera.
Salí del cuarto y tomando valor logre inspeccionar una a una las habitaciones de la casa sin encontrar ni a mis primos en sus habitaciones ni en el salón de juegos, al igual que ni al mayordomo Jefreí en su alcoba.
Ya había revisado media casa y ni rastro de vida.
Estaba en la sala y justo a mi lado estaba el teléfono mi mano temblorosa lo sujeto con fuerza, llamaría a la policía, cuando mis dedos le marcarían en el teclado se vieron interrumpidos por una escurridiza y silenciosa risa de niña, deje el teléfono a medio colgar en la mesa y me acerque donde creía escuchar la raíz de las risillas, mientras decía __ Susan ¿eres tu?! Susan!__ exclame pero sin contestación alguna.
Nuevamente una risilla parecía escurrirse por los pasillos, reverberando hasta la sala, seguí su rastro hasta parar en la puerta de el único lugar de la casa que mas nunca e querido pisar en mi vida no por prohibición sino por un latente terror de la infancia que en el se albergaba. recordaba como de niño jugaba al escondite con mis primos en la mansión, como escondite tome el lugar que sabia que jamás mis primos siquiera pensasen meter sus fisgonas narices y este lugar era el sótano, entre y espere durante minutos la llegada de ellos en mi búsqueda mientras observaba por una rendija de la puerta como pasaban de un lugar a otro la gente de servicio, de pronto en un descuido una ráfaga de aire jalo la puerta hacia adentro dejándome por horas encerrado y a oscuras en aquel lugar.
Esta parado frente a la puerta de el sótano, me decía en mi mente que este tipo de cosas solo pasan en los trillers de terror y que era mera coincidencia el toparme con el sótano, pero la imagen de la oreja mutilada me recordó la realidad de la situación, estaba decidido a investigar que ocurría.
Abrí la puerta y baje una a una las escaleras que con rechínate canción fúnebre marcaban mis pasos. Estire mi mano en busca de la bombilla, jale el interruptor y una luz tenue dejo ver el polvoriento sótano lleno de estantes con lo que parecían ser herramientas pero que apenas se alcanzaban a distinguir de entre las sombras.
Al otro extremo de salón no alcanzaba a llegar la luz tenue de la bombilla, busque entre los gabinetes del mueble mas cercano y encontré el objeto de mi búsqueda una linterna la cual en señal de sus años titilo por segundos hasta lograr encender por completo. apunte con ella mi derredor hasta alcanzar a ver en el techo como las telarañas se mecían en el aire por el viento que se colaba por la ventanilla de algún lugar del sótano, de pronto ahí estaba de nuevo esa risa escurridiza dije en voz alta __ !quien esta allí!__ pero solo el viento respondió mi llamado ya me encontraba al otro extremo del amplio sótano donde entre las sombras veía escurrirse una silueta familiar me aproxime hasta acorralar este ser en un extremo del salón donde todavía la luz de mi linterna no llegaba, saque de mi pantalón con firmeza la pistola apuntando hacia la nada.
Poco a poco me acerque hasta notar un pie con zapato de patente el cual jalaba a la oscuridad a medida que me acerba, sentía como la sangre se me helaba al percatarme como el suelo a mi alrededor que pensaba manchado por el sucio y grasa se encontraba alfombrado de sangre y partes gelatinosas de difícil identificación, mi corazón latía tan fuerte que sentía que me ahorcaba y que en cualquier momento sucumbiría al terror. apunte con la linterna a la esquina y podía observar como se enmarcaba entre las sombras la silueta de un hombre tendido en el piso, se arrastraba con su pulóver ensangrentado hasta la esquina donde mordía y tragaba con desespero partes de un brazo del que colgaba la carne.
Estaba petrificado pero mi mano seguía firme apuntando esta vez hacia su cabeza al dirigir su mirada hacia mi pude ver el rostro con claridad, sus ojos inyectados de sangre me miraron fijamente con una confusa expresión de ira y miedo, un fuerte y seco estallido retumbaba en mi cabeza. En un instante el mundo a mi alrededor había cambiado estaba en el departamento de policía reponiéndome de lo que parecía un desmayo, el oficial a mi lado extendió su mano pasándola sobre mi cabeza diciéndome con voz serena __ todo va a estar bien __ empecé a gritar hasta desmayarme de nuevo.
Al día siguiente recobre conciencia de mi situación había permanecido en shock por mucho tiempo lo evidente había sido aclarado mi familia había sido asesinada por un hombre en el cual todos confiamos por años e incluso décadas…… había sido el mayordomo.
Imágenes de los cuerpos mutilados me atormentaban en mis sueños y sobre todo la terrible expresión del señor Jefrey justo antes que le disparara. Quede marcado de por vida a ver su rostro en mis sueños una vez al mes sosteniendo en cada ocasión un miembro y órgano distinto devorado por su boca. Talvez…. quizás acabe cuando aya mostrado en mis sueños todos y cada uno de los órganos existentes de sus victimas tan amadas por mi……
