La cosa
Esta es una de las pesadillas mas escalofriantes que he tenido jamás.Hace poco que me he independizado, vamos, que me he casado, y la verdad es que la adaptación a mi nueva casa, o a mi nueva vida, esta siendo muy paulatina.
Turno de noche
Odio el turno de noche. De verdad que lo odio. Sobre todo desde que me trasladaron allí, aunque algunos digan que tuve suerte.
Los pacientes que tengo a mi cargo no se quejan demasiado, o sea, nada.
Son muy tranquilos. ¿Será porque están muertos?
Aquí en el depósito casi nunca pasa nada interesante, solo tengo que recibir al fiambre, lo siento, cadáver, apuntar la hora de entrada y meterlo en el frigorífico. La verdad es que esa tarea puede ser perfectamente realizada por una persona, pero claro, a alguno de los de arriba se le ocurrió que todavía había algunos parientes sin trabajo, no se si me entendéis, así que decidieron ponerme un compañero. Para el caso, compañera.
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Sueños…. o realidad
Me gustaba quedarme solo en mi casa y este fin de semana mis padres se irían de viaje con unos amigos a Bariloche. El típico viaje que realizan todos los años, en la misma época y al mismo lugar. Cosas rutinarias, como hacen la mayoría de los padres de familia. Y, como todos los años, no podía falta el típico planteo de mi mamá.
-Pero dale, ¿qué vas a hacer durante estos días acá solo?
-No mamá, sabés que prefiero quedarme acá. No discutamos como todos los años. Que la pasen bien y nos vemos a la vuelta.
-Cuidate, por favor. No le abras la puerta a nadie.
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El Cuadro
¡¡NO!!
Pegó un salto, su respiración era rápida y entrecortada. Miró alrededor y sintió un enorme alivio… sólo había sido una pesadilla. La misma que había tenido durante tres noches seguidas. Pero que, por alguna extraña razón, le resultaba vagamente familiar. Volvió a recostarse en la cama con la mirada perdida en el vacío, mientras, su mente empezaba a asimilar lo que había soñado.
De repente se dio cuenta, había tenido ese sueño antes, hace mucho tiempo, cuando era sólo una niña. Cerró los ojos para intentar recordar, pero su mente daba vagos rodeos que terminaban por hacer desaparecer los pocos resquicios que quedaban del horrible sueño. Sólo conseguía recordar una cosa, lo que le había hecho despertar, lo que la atemorizaba de aquel modo en sus noches de infancia, lo que la había arrancado aquel grito de terror: el cuadro.
Todos tenemos sueños recurrentes que se repiten a lo largo de nuestras noches, pero aquella pesadilla había desaparecido de su memoria con el paso de los años hasta ese momento.
¿Qué la había echo volver después de tanto tiempo? ¿Por qué soñaba con aquel cuadro? ¿Y qué era lo que le había en el que la causaba semejante terror? Estas preguntas se repetían una y otra vez en su cabeza pero no hallaba respuesta.
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Debajo de la cama
Esto sucedió un 21 de octubre.
Unas niñas, simplemente querían festejar Halloween en la casa de una de ellas. Pero lo que ellas creían como un festejo, era realmente una pesadilla.
Cuando Julia, Romina, Florencia y Natalia llegaron a la casa de Mónica, lo primero que hicieron, fue ponerse a jugar a un juego de mesa. Luego, llego la madre de Mónica, a servir la comida. Cuando ya estaban satisfechas, subieron al pequeño cuarto de Mónica, y miraron películas de muertos vivientes, etc. Estas películas, a las niñas no las asustaron. Ellas no se asustaban fácilmente. Y por eso, habían decidido hacer esa “celebración”, aunque ellas no sabían lo que significaba.
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La oscuridad
Como siempre, Julia sólo pulsó el botón de parada del vídeo cuando desaparecieron los últimos títulos de crédito de la película y la niebla se apoderó de la pantalla. Una vaga inquietud comenzó a apoderarse de ella. No tendría que haber visto una película de terror a horas tan tardías. Eran más de las doce y no le quedaba más remedio que acostarse y apagar las luces. Estaba sola en casa, a excepción de su hijo pequeño, que dormía plácidamente en la pequeña cama de su habitación. Su marido tenía turno de noche en la fábrica y no volvería hasta las siete de la mañana. Se había sentido aburrida y había puesto la película, una historia de muertos vivientes que la había impresionado más de lo que ella pensaba. La película duró más de la cuenta y ahora ella no tenía más remedio que apagar las luces y acostarse sola; tenía que levantarse temprano para ir a trabajar, iba a ser un día muy atareado, y no podía demorar más tiempo el momento de apretar el interruptor. Miró el reloj y la cama vacía e intentó borrar de su mente el oscuro temor de siempre a la oscuridad, a dormir sola, al espacio vacío debajo de su cama, a los armarios que, a esas horas de la noche, parecían ominosos y amenazadores. Uno de ellos tenía una puerta levemente abierta. La cerró del todo. Esa rendija de oscuridad siempre la había asustado, le parecía que, de repente, la rendija comenzaría a ampliarse, provocada por una mano invisible que empujaba la puerta. Notó como su pulso se estaba acelerando. No tenía que haber visto esa película. Lo que le había parecido entretenido a las diez de la noche, cuando podía oír las animadas conversaciones de los vecinos que le llegaban por la ventana entreabierta, ahora le parecía terrorífico. El silencio se extendía por todo el edificio y ella casi podía notarlo como un zumbido sordo y constante en sus oídos. Por fin, decidió irse a dormir y desterrar de su mente todos esos absurdos temores. No obstante, no pudo evitar cumplir con su inevitable ritual. Antes de apagar las luces miró debajo de la cama. Como siempre, nada. Nunca había encontrado nada que la pudiera intranquilizar, pero jamás, desde su infancia, había dejado de echar un vistazo. Aunque su marido se reía de sus miedos y, al principio, había intentado desterrar esa manía, con el tiempo la había aceptado como una pequeña excentricidad y, salvo alguna broma ocasional al respecto, la había dejado por imposible.
Esto es real…
Era el 19 de Abril a las 11 de la noche estaba viendo TV y me empieza a dar sueño.
Estoy a punto de quedarme dormido cuando escucho la voz de una pequeña niña que me dice “en el baño”, “en el baño” pero el sueño era tal que no hice caso y me quede dormido.
Pero aqui viene lo peor. Me despierta la voz de varias niñas que me dicen: “en el cajon”, “en el cajon”,”ahí está el cuchillo”.
Ahí si que me asuste pero me volvi a dormir. En el sueño que tuve vi a una niña vestida de blanco, con una cara pálida pero era aproximadamente de 8 ó 9 años de edad. Me dice: “aqui en el baño”, “en el cajon”. En eso veo que vienen más niñas y en coro dicen:”ahí está el cuchillo” en eso la cara de la pálida niña queda desfigurada y desaparece inmediatamente.
Este sueño es real solamente se los cuento por que quiero compartir esta experiencia con ustedes.
Pienso que esa niña fue asesinada tal como lo describe con un cuchillo, en el baño.
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Confiansas peligrosas
Recuerdo de forma tan clara esa noche de luna llena, hubo tantas ocasiones que le veía pero en algo esta era distinta, era un fin de semana en el que todo me había salido mal y pensaba que todo iría a peor.
Vi mi reloj de pulsera, marcaba las 10:15 PM, ya había pasado la hora de la cena, había pasado la tarde entera en los alrededores de mi hogar y por ser un lugar apartado no hacia más que mirar la puesta de sol y como las aves se alejaban en el horizonte. Recordaba que cuando chico trataba de golpear las aves con piedras y aunque fuese imposible que llegasen por su lejanía en el cielo yo pensaba que podría, con los años me di cuenta que tenia muchas imágenes distorsionadas de mi realidad como humano y sobretodo hacia mi ser. No hace mucho en que decidimos mudarnos a casa de tío Larry, por mis estudios por de más pagados, siempre pensé que mis padres deseaban cumplir sus sueños conmigo, cosa que no e defraudado por mas patética que me parezca la idea.
Chistes de Feministas
¿Por qué la mayoría de las mujeres maneja mal?
Porque todos los instructores de manejo son hombres.
Chistes de Feministas
¿Por qué sólo el 10% de los hombres llegan al cielo?
Porque si todos fueran, sería el infierno.
Chistes de Feministas
Un hombre se acerca a la bibliotecaria y le pregunta:
Señorita, ¿Dónde está el libro “Hombre, un ser perfecto”?
Y ella le contesta:
Allá al fondo, en la categoría de ciencia-ficción.
Chistes de Feministas
Los hombres son como los músicos: Vienen, tocan y se van


